Algo por lo que seré Famoso XD

A partir de hoy comenzaré a publicar fragmentos de mis libros, y para los plagiarios, pues se la pelan, porque tengo los derechos de autor, así que cualquier uso que haya de esto sin mi consentimiento en algún lado, será penado :D (pues sí, después de más de año y medio de espera XD).

Bien, pues sin más preámbulo aquí les dejo lo que será Fragmentos de mis libros (porque los completos los podrán comprar pronto xD), así que a leer y disfrutar.

Despertares: Seth, una última oportunidad

Capítulo 1

Todo comienza un día lluvioso de abril, al menos, eso es lo que recuerdo. Mi nombre es Seth Valdéz. Mientras conduzco por este camino lleno de desolación, destrucción a donde quiera que miro y aquellos indicios de lo que podría significar el fin de todo, me viene a la mente cómo es que llegué hasta aquí. Todos aquellos recuerdos que de alguna manera he tratado de colocar dentro de esta libreta, todo aquello que seguramente cuando yo no esté, dejarán la historia tangible de lo que realmente ocurrió y espero sirvan de algo para salvar la vida de alguien, porque yo dudo poder salvar la mía, aunque de cierta manera no sé si quiero salvarla…

Aquel día de abril, recuerdo que aún tenía 18 años. Era un día común y corriente, un día como cualquier otro. Me preparaba con los ya rutinarios esfuerzos para asistir al colegio, ocuparme del aseo personal, colocar algunos apuntes en la mochila, apresurar mis pasos, debido a que como siempre, ya estaba retrasado. Aun así sabía que disponía del tiempo suficiente. Comenzaba a recoger los últimos detalles, tomar las llaves, el móvil, la mochila… cuando, inesperadamente, escuché un ruido ensordecedor, como si todo se hubiese callado en ese preciso instante y un rugido, una especie de monstruoso sonido se desató con una gran intensidad. Mi primera reacción, por supuesto, fue la de agazaparme, pensando que ese sonido no podría ser algo natural. El cielo se encontraba bastante agitado. Lo primero que vino a mi mente, después de la impresión y tratando de dar una respuesta lógica, fue que se trataba de un rayo, al menos eso me aferré a pensar, aunque la parte más racional de mí mismo sabía que no se trataba de ello, no hubo ningún destello…

Preocupado por lo ocurrido, me apresuré a bajar las escaleras lo más rápido que pude. Por las mañanas no era común que mi padre dejase las luces encendidas, así que la oscuridad no me permitió percatarme en el instante cuando una sombra se acercó súbitamente a mí, sujetándome por detrás, al tiempo que me derribaba. Un pañuelo que colocó delante de mi nariz y boca. Poco a poco las ideas delante de mi cabeza comenzaban a diluirse, las imágenes parecían evaporarse lentamente. La última imagen que puedo recordar de ese momento es la del rostro de mi padre diciendo: “espero que funcione”.

No sé cuánto tiempo pasé así, inconsciente. Sin embargo, al recuperar la conciencia traté de levantarme. Mis movimientos aún estaban limitados y sentía un grado de desorientación que incluso me ponía a pensar en dónde me encontraba. Mis pasos vacilantes me hicieron permanecer unos segundos más sentado, pensando… -¡Padre!- dije mientras trataba de conseguir que mi padre escuchase mi llamado. Nada… solo un extraño silencio. Ahora que lo pienso, había una humedad en el aire, una especie de sensación, probablemente un aroma, pero al haberlo respirado por algún tiempo casi me había acostumbrado. De cualquier modo, ese extraño olor y la aún más rara actitud de mi padre me decía a gritos que ese día no iba a ser como los demás… el desconcierto me hizo recordar un momento de mi vida, el día que conocí a mi mejor amigo, Valek…

-Seguramente tu papi no podrá salvarte ahora, ¿qué harás?, ¿llorar?- decía Bob, el típico abusador de la secundaria. Está de más decir que durante esas épocas, debido a los constantes cambios de colegio, mi capacidad para socializar era muy limitada, lo cual me hacía blanco fácil de dichos tipos. Aun así, las incesantes clases de defensa personal y otras disciplinas que mi padre me obligaba a tomar pudieron haber terminado esa discusión fácilmente, pero por alguna razón, esa conducta no estaba en mí.

-Tranquilízate, no pienso pelear- dije, tratando de convencer a Bob de lo inútil del enfrentamiento. -¿Acaso tienes miedo?- agregó uno de los secuaces de Bob. Lo típico del quinteto, un bravucón, obeso y con un par de años de más debido a su rendimiento académico y sus inseparables lacayos, tipos sin mucho carisma y mucho menos una opinión propia. Me produjo una extraña sonrisa, que ellos malinterpretaron como una provocación. -¿Te burlas de nosotros?- gritaba Bob mientras me arrebataba mi mochila del hombro con un manotazo brusco. Mi instinto de defensa inmediatamente reaccionó tratando de evitar el desequilibrio, jalando la mochila, haciendo así que Bob se desestabilizara, y cuán redondo era, aterrizara en el suelo frente a mí. Sabía que ese movimiento, causado principalmente por mi subconsciente, me costaría mucho más que tener que explicar las cosas. Me puse en guardia y comencé a estudiar a mis oponentes. Con todo y el entrenamiento recibido, 5 oponentes, uno de los cuales representaba a un corpulento rival, eran mucho más de lo que podría enfrentar.

De cualquier manera no había más solución. Bob se levantó tan pronto como pudo, y en el mismo movimiento comenzó a cargar sobre mí. Sus movimientos eran torpes, pero de cualquier manera, ante mi inexperiencia al usar mis conocimientos en un combate real, resultaba amedrentador una mole de más de 80 kilos aproximándose a mí, sin ninguna intención de detenerse hasta impactar conmigo. Afortunadamente para mí, mis reflejos me permitieron esquivarlo y en un acto casi inconsciente, mi pie derecho se colocó firme a la altura de sus tobillos, haciéndolo perder el equilibrio y caer de nuevo. Esta vez su mirada presentaba una furia que hasta ese día yo no había conocido en alguien.

-¡A él!- dijo a sus compañeros mientras se volvía a poner de pie. El primer chico en atacarme era un tipo delgado, no muy alto, sin embargo muy veloz. Su primer golpe iba directo a mi rostro. Casi por instinto pude esquivarlo, pero no me percaté que al mismo tiempo otro de los tipos se colocaba detrás de mí. Al sentir su cuerpo detrás del mío, dudé sobre lo que debía hacer, si prestar atención a la amenaza detrás de mí o continuar atento al siguiente ataque del oponente frontal. La respuesta se me dio casi en el acto, al sentir un fuerte empujón, que me lanzó directamente al puño de otro de los chicos que ayudaban a Bob. Al parecer el chico no estaba acostumbrado a este tipo de peleas, porque al haber cerrado mal el puño e impactarse prácticamente con mi hombro, este se lastimó.

Por un momento me sentí aliviado al ver que uno de ellos se ponía fuera de combate a sí mismo, pero un golpe directo en mi mejilla izquierda me devolvió a la situación en la que me encontraba. Bob estaba de pie y había alcanzado mi rostro con un golpe fuerte. El chico que se encontraba detrás de mí me recibió con los brazos abiertos impidiendo que cayese al suelo. Me sentí desorientado, pero para mi fortuna no perdí el conocimiento. Un segundo golpe se aproximaba abierto por un costado. Una reacción rápida me permitió agacharme y así tomar por sorpresa al chico que me sujetaba. El golpe destinado a mi nariz, se impactó en la del chico que me sujetaba. Sus brazos aflojaron y me permitieron escapar. Brotaba sangre de su nariz. Mi visión comenzaba a recuperarse. Vi a uno de los chicos acercarse a mí dándome un puntapié. Logré detenerlo con la mano y lo jalé en un solo movimiento tirándolo al suelo.

Bob ya se encontraba en una nueva arremetida contra mí. Me alcanzó de lleno derribándome. El impacto de su peso contra el mío en el suelo me produjo una gran sensación de dolor. Me costaba trabajo respirar. El siguiente movimiento de Bob fue un duro golpe a mi rostro con el puño cerrado. Coloqué mis pulgares en sus ojos, tratando así las incesantes clases de defensa personal y otras disciplinas que mi padre me obligaba a tomar pudieron haber terminado esa discusión fácilmente, pero por alguna razón, esa conducta no estaba en mí.

—Tranquilízate, no pienso pelear —dije, tratando de convencer a Bob de lo inútil del enfrentamiento.

—¿Acaso tienes miedo? —agregó uno de los secuaces de Bob, lo típico del quinteto: un bravucón, obeso y con un par de años de más debido a su rendimiento académico y sus inseparables lacayos, tipos sin mucho carisma y mucho menos una opinión propia. Me produjo una extraña sonrisa, que ellos malinterpretaron como una provocación.

—¿Te burlas de nosotros? —gritaba Bob mientras me arrebataba mi mochila del hombro con un manotazo brusco. Mi instinto de defensa inmediatamente reaccionó tratando de evitar el desequilibrio, jalando la mochila, haciendo así que Bob se desestabilizara y, cuán redondo era, aterrizara en el suelo frente a mí. Sabía que ese movimiento, causado principalmente por mi subconsciente, me costaría mucho más que tener que explicar las cosas. Me puse en guardia y comencé a estudiar a mis oponentes. Con todo y el entrenamiento recibido, cinco oponentes, uno de los cuales representaba a un corpulento rival, eran mucho más de lo que podría enfrentar.

De cualquier manera, no había más solución. Bob se levantó tan pronto como pudo, y en el mismo movimiento comenzó a cargar sobre mí. Sus movimientos eran torpes, pero de cualquier manera, ante mi inexperiencia al usar mis conocimientos en un combate real, resultaba amedrentador una mole de más de 80 kilos aproximándose a mí, sin ninguna intención de detenerse hasta impactar conmigo. Afortunadamente para mí, mis reflejos me permitieron esquivarlo y en un acto casi inconsciente, mi pie derecho se colocó firme a la altura de sus tobillos, haciéndolo perder el equilibrio y caer de nuevo. Esta vez su mirada presentaba una furia que hasta ese día yo no había conocido en alguien.

—¡A él! —dijo a sus compañeros mientras se volvía a poner de pie. El primer chico en atacarme era un tipo delgado, no muy alto, sin embargo muy veloz. Su primer golpe iba directo a mi rostro. Casi por instinto pude esquivarlo, pero no me percaté que al mismo tiempo otro de los tipos se colocaba detrás de mí. Al sentir su cuerpo detrás del mío, dudé sobre lo que debía hacer, si prestar atención a la amenaza detrás de mí o continuar atento al siguiente ataque del oponente frontal. La respuesta se me dio casi en el acto, al sentir un fuerte empujón, que me lanzó directamente al puño de otro de los chicos que ayudaban a Bob. Al parecer el chico no estaba acostumbrado a este tipo de peleas, porque al haber cerrado mal el puño e impactarse prácticamente con mi hombro, este se lastimó.

Por un momento me sentí aliviado al ver que uno de ellos se ponía fuera de combate a sí mismo, pero un golpe directo en mi mejilla izquierda me devolvió a la situación en la que me encontraba. Bob estaba de pie y había alcanzado mi rostro con un golpe fuerte. El chico que se encontraba detrás de mí me recibió con los brazos abiertos impidiendo que cayese al suelo. Me sentí desorientado, pero para mi fortuna no perdí el conocimiento. Un segundo golpe se aproximaba abierto por un costado. Una reacción rápida me permitió agacharme y así tomar por sorpresa al chico que me sujetaba. El golpe destinado a mi nariz se impactó en la del chico que me sujetaba. Sus brazos aflojaron y me permitieron escapar. Brotaba sangre de su nariz. Mi visión comenzaba a recuperarse. Vi a uno de los chicos acercarse a mí dándome un puntapié. Logré detenerlo con la mano y lo jalé en un solo movimiento tirándolo al suelo.

Bob ya se encontraba en una nueva arremetida contra mí. Me alcanzó de lleno derribándome. El impacto de su peso contra el mío en el suelo me produjo una gran sensación de dolor. Me costaba trabajo respirar. El siguiente movimiento de Bob fue un duro golpe a mi rostro con el puño cerrado. Coloqué mis pulgares en sus ojos, tratando así de que aflojase el peso para poder liberarme. Funcionó y logré salir de debajo de él. El chico que había golpeado en el rostro al que me sujetaba se aproximó con toda la intención de patearme el rostro. Apenas si logré esquivarlo, pero sin darme cuenta detrás de mí estaba otro de los tipos, preparándose para patear mi estómago.

Repentinamente se detuvo. El que se encontraba frente a mí volvió a soltar una patada, pero logré detener su pie con mis brazos, aprisionándolo contra mi pecho. Mi siguiente reacción fue golpear su rodilla con mi codo, haciendo que el tipo se retorciera de dolor y se dejara caer. El chico que se había lastimado el puño pretendía ayudar a Bob, que ya comenzaba a recuperar su visión. Volteé buscando la causa que evitó que el enemigo detrás de mí me asestara esa patada al estómago. Era otro chico, un poco delgado, atlético para la edad. Lo había jalado hacia atrás y se encontraba encima de él. Bob, al ver que sus secuaces y él mismo se encontraban limitados por sus heridas, aunado a la llegada de un enemigo, actuó con cierto miedo (afortunadamente para mí, ya que me encontraba muy adolorido y aún con dificultades para respirar) y dijo al tiempo que quitaba la mano de su compañero que intentaba ayudarlo a levantarse:

—¡Ya nos veremos en otra ocasión y esa vez no habrá quién te ayude! —dicho esto, comenzó a caminar y sus compañeros lo siguieron dando trompicones y tratando de alcanzar su paso presuroso.

Me quedé unos instantes en cuclillas, como me encontraba después de haber golpeado al chico en la rodilla, tratando de mejorar mi respiración. La sombra del chico que me había ayudado me sacó del ensimismamiento y me hizo voltear hacia él.

—¿Estás bien? —dijo con una voz insegura, pero amable.

—Seguro, gracias a ti, si no, no habría podido con ellos —dije al tiempo que me ayudaba a levantarme con su mano derecha. Al encontrarme a su altura, lo reconocí. Nos encontrábamos en la misma clase de electrónica.

—Me llamo Valek —dijo y comenzó a caminar colocando sus manos en los bolsillos.

—Yo soy Seth —dije sacudiéndome el polvo y tratando de alcanzarlo—. Gracias por la ayuda —como respuesta obtuve una sonrisa.

Así conocí a mi mejor amigo Valek, con el cual había pasado grandes momentos, muchos de ellos muy difíciles. Mi mente volvió en sí al escuchar el sonido del teléfono…

Comentarios

Skull ha dicho que…
A toda madre dude, ¿cuantos libors has escrito?
mercadotecnia barata ha dicho que…
pues si quieres que tus entradas sean mas visitadas y leidas cambia de nombre al blog y ponle algo mas decente, si llevas un contador de visitas eso no demuestra nada, porque alguien puede entrar en tu blog pero quien te asegura que haya leído tus fragmentos.